julio 10

Fina red de los sentimientos del poeta; aquí, entre estas flores granas del corazón, puedes esperar, temblando de dicha y bien intencionada, como en los acechos del amor, la llegada de tus pájaros.

Pero, a ver cómo repites la dulzura del latido que te tiende, que, al prender tú el pájaro en ti no sienta él que deja de su libertad ni la leve sombra tuya echada en el alma por la luna.

¡Aquí, pájaros perdidos, en el libro puro, como en una mano dulce que os lleve, cansados vosotros de volar, por todos los aires de todas las tierras del mundo!

Juan Ramón Jiménez