diciembre 24

«Digo que es preciso ser vidente, hacerse VIDENTE. El poeta se hace vidente por medio de un largo, inmenso y razonado desorden de todos los sentidos. Busca todas las formas del amor, de sufrimiento, de locura; exprime en él todos sus venenos, para no guardar sino su quintaesencia. Inefable tortura, en que necesita toda la fe, toda la fuerza sobrehumana, en que se vuelve entre todos el gran doliente, el gran criminal, el gran maldito —¡y el supremo sabio!— ¡Porque llega a lo DESCONOCIDO! ¡Pues ha cultivado su alma ya rica, más que ninguna! Llega a lo desconocido, y cuando, enloquecido, concluya por perder la inteligencia de sus visiones, las ha visto! ¡Que reviente en su salto hacia las cosas inauditas e indecibles: vendrán otros horribles trabajadores; comenzarán por los horizontes donde aquél se ha desplomado!»

Arthur Rimbaud