enero 28

Late en la “F” la potencia de la hembra de oro.
La rota de dolor me mira mojada en celo.
Me araña la simiente de su sangre no parida,
el tallo de mi nombre alarga el tramo que me debe.
Envuelta toda en la codicia de sus hombres,
púdica nunca, en carne viva, pero mía.
Un dios chicano mitad mono, mitad ninfa
parió por la boca la esencia del deseo hecha mujer.
Nos crece el hambre entre las piernas a su amparo…
igual a hombres, a mujeres, a poetas.
¿Cómo vuelvo al mundo bautizada por su pelo?
La evocan la epifanía del despertar y mi penuria…
cuando entierro, cobarde, las leves marcas de mi cuerpo,
en el calvario de tus llagas siempre abiertas.
Le suena el alma en cada espejo.
Le hace mil hijos mi voz en vela.
Le hago falta en las entrañas…
dulce en mi abrazo de fuego.

Frida

Detalle de “Autorretrato”, Frida Kahlo, 1947.