enero 28

Y la torre sacrílega quebró el mundo
y Dios sangró trujamanes para romper el encanto.
Nos llenamos de misiones imposibles
ebrios de desafíos como Ulises en fuga.
Somos la profesión del escarnio,
eternos amadores de palabras,
infieles por receta, siempre con dos amores…
el de partida y el que nos llega.
Siempre inexactos y erróneos,
torpes aprendices de amantes
en busca del acto incendiario.
En continua polución y compulsión.
Somos el espasmo perfecto
entre el alma, la mente y el cuerpo.